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General 1 de Septiembre, 2026

El SICA después de la silla vacía: ¿Una nueva oportunidad para la integración centroamericana?

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Por Johnathan Enrique Ordóñez Gaitán

En diciembre de 2024 se publicó un artículo en la Revista Centroamérica de Administración Pública (RCAP) titulado “El fenómeno de la silla vacía en el Sistema de Integración Centroamericana: El problema de la toma de decisiones en los procesos de integración” [1]. Dicho nombre no fue más que un eufemismo académico derivado de una crisis institucional de toma decisiones del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) a raíz de la ausencia, por más de dos años, del secretario general.

La tesis central del artículo es que la silla vacía no es simplemente un problema coyuntural, sino el resultado de una contradicción institucional acumulada por sucesivas reformas: el SICA ha evolucionado desde una lógica fundamentalmente política hacia una estructura más burocrática, operativa, técnica e institucional, mientras que la figura del secretario general continúa dependiendo del consenso político de los estados miembros.

El problema de la toma de decisiones en el SICA no comienza con los vetos a las ternas presentadas por Nicaragua en el 2023, sino que comienza diez años antes, en el 2013, cuando la lógica de equilibrios políticos de los cargos (titularidades) de las instancias del Sistema entra en crisis por falta de consenso entre los estados miembros. El resultado fue la decisión de burocratizar la distribución de titularidades de las instancias de integración, incluyendo el secretario general del Sistema [2]. Con este nuevo procedimiento de distribución de cargos, al que se impone la rotación geográfica, se restringe la flexibilidad de nombramiento y, de hecho, se sustituye el criterio del Protocolo de Tegucigalpa de que el cargo debe ser ejercido por un centroamericano para imponer, mediante el derecho exclusivo de propuesta, que el período de la Secretaría General corresponde al país proponente. En el 2017, esta mecánica recién estrenada se altera y, en principio, se intentó devolver la naturaleza política al cargo de secretario general, ya demasiado burocratizado mediante el nuevo procedimiento de rotaciones geográficas y plazos fijos [3].

La rotación geográfica es, precisamente, lo que transforma la naturaleza del cargo de secretario general: un secretario “centroamericano” es un concepto político, no es geográfico ni técnico; sin embargo, una secretaría ejercida por un nacional del país al que le corresponde la rotación geográfica es, en el mejor de los casos, una respuesta técnica. De lo anterior, se podría intuir que al reducir el rol político del secretario se incrementa el papel político de los órganos del sistema. Esto es lo que exactamente ha estado ocurriendo en los últimos años: el SICA ha tenido un Comité Ejecutivo más beligerante, aunque no tan representativo [4].

De cualquier manera, la ausencia del secretario general por dos años y medio, de noviembre de 2023 a junio de 2026 (sin tomar en cuenta el vacío que hubo desde Vinicio Cerezo hasta Werner Vargas) reveló problemas profundos en los mecanismos de toma de decisiones del SICA, particularmente en la exigencia de consensos, las ambigüedades jurídicas y la tensión entre la dimensión política y técnica de la integración regional. Así, la crisis en la toma de decisiones del SICA tuvo que haber generado, al menos, dos cosas importantes: primero, un shock para el Sistema mismo, excepcional y transitorio, que implicaría simplemente un impase en el modelo institucional del SICA; y segundo, un sentido de urgencia que anticiparía una resolución al problema a través de la reactivación del diálogo político entre los países. No pasó ninguna de las dos cosas. Más que resolver una crisis, parece haberse instalado en el SICA una situación prolongada de adaptación marcada por la dificultad de restablecer un diálogo político y de responder colectivamente a los desafíos regionales.

La reforma del Reglamento Relativo a la Integración, Quórum y Adopción de Decisiones de los Órganos e Instancias regionales del SICA [6], aprobada en abril de 2026, sin la participación de Nicaragua, fue presentada como una medida destinada a destrabar la parálisis institucional generada por el veto permanente de Managua respecto de la designación del secretario general. Y aunque el veto a la terna de Nicaragua se prolongó, ni el SICA, ni ninguno de los subsistemas, dejaron de funcionar. La cooperación técnica en áreas como por ejemplo salud, agricultura, digitalización, gestión de riesgos, o la integración económica, continuaron operando, lo que muestra que, incluso en escenarios de ausencia de diálogo político, los mecanismos funcionales de integración pueden mantenerse activos.

La reforma del reglamento, que flexibiliza las reglas de cuórum y de adopción de decisiones, constituye una innovación significativa en una región tradicionalmente aferrada al consenso y la unanimidad. Pero, más que un avance hacia una integración más profunda expresa una lógica de adaptación institucional orientada a preservar su funcionamiento. De hecho, la reforma permitió superar el principal obstáculo que había motivado su aprobación. El 10 de junio de 2026, el SICA eligió, nuevamente, sin la participación de Nicaragua, a su nueva secretaria general, la costarricense Lina Ajoy Rojas, evidenciando que la flexibilización de las reglas de decisión puede preservar la operatividad institucional aun cuando persistan los desacuerdos políticos.

La pregunta sigue siendo la misma:

¿Podrá la región ahora tener un dialogo político con la elección de un nuevo secretario general?

Que la región siga con fragmentación política aun con la elección de la Embajadora Ajoy Rodas a la cabeza del SICA evidenciaría que el rol del secretario general pasó de ser un interlocutor político entre los jefes de Estados y Gobiernos del SICA a un mero gestor de la cooperación técnica y coordinador del Sistema institucional. No obstante, durante la ceremonia de inauguración [7] en San Salvador, sede del SICA, el 11 de agosto de 2026, la nueva Secretaria General presentó ambos discursos: uno político, afirmando que pondrá como prioridad “recuperar la confianza de los países miembros en su propio sistema, restablecer el diálogo político de alto nivel y coadyuvar la construcción de consensos en nuestra región”, y un discurso técnico, donde se compromete a “llevar a cabo un proceso de modernización institucional (…) para renovar y optimizar adecuadamente el recurso humano a nivel regional”.

Con el nombramiento de la Embajadora Ajoy empieza un nuevo periodo del SICA. El reto es doble, y la dualidad técnico-política se hará cada vez más compleja considerando la nueva realidad de la región: una desglobalización cada vez más acelerada y promovida por Estados Unidos, una fractura en el sistema multilateral y fragmentación en los nichos de cooperación regional, la incursión de la Inteligencia Artificial en prácticamente todos los sectores económicos, entre muchos otros. Esta es una nueva oportunidad para repensar la integración regional, no como un destino histórico, sino como una herramienta para el desarrollo de quienes se asocien en ella, y que esté alineada con las necesidades presentes y futuras de Centroamérica.

 Notas y referencias

 [1] Nájera, R. y Ordonez, J. (2024). “El fenómeno de la silla vacía en el Sistema de la Integración Centroamericana: El problema de la toma de decisiones en los procesos de integración.” Instituto Centroamericano de Administración Pública, ICAP. No. 87, p. 13 – 32. DOI: 10.35485/rcap87_1  

[2] Prensa Gráfica (2013). “Presidentes Centroamericanos posponen nombramiento de nuevo secretario SICA.” https://www.laprensagrafica.com/internacional/Presidentes-centroamericanos-posponen-nombramiento-de-nuevo-secretario-SICA-20130127-0003.html

[4] Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana (2017). “Vinicio Cerezo nuevo Secretario General del SICA”. https://www.sica.int/consulta/noticia.aspx?Idm=1&idn=108303&idm=1

[5] Durante los períodos de vacancia en la Secretaría General del SICA (como ocurrió entre 2021-2022 y tras la renuncia a finales de 2023), el Comité Ejecutivo del SICA asumió un rol de contención institucional y articulación técnica. No sustituyó la representación legal —que recae exclusivamente en la máxima figura administrativa— pero mantuvo operativas las funciones de enlace regional. Para más información, ver https://www.sica.int/cesica/breve

[6] Sistema de la Integración Centroamericana (2026). Reglamento Relativo a la Integración, Quórum y Adopción de Decisiones de los Órganos e Instancias regionales del SICA [6], https://www.sica.int/documentos/reglamento-cmre-01-2026-reglamento-relativo-a-la-integracion-quorum-y-adopcion-de-decisiones-de-los-organos-e-instancias-regionales-del-sica_1_138884.html

[7] Sistema de la Integración Centroamericana (2026). Ceremonia de inicio de gestión de la Embajadora Lina Eugenia Ajoy Rojas, Secretaria General del SICA. youtube.com/live/1ihDuATvzVk?is=MtrIAAKmumV5Wdin  

Equipo de Redacción y Análisis
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Johnathan Enrique Ordóñez Gaitán Autor Principal